Un 10 de Enero 1962 EL RODEO fue declarado Deporte Nacional

(ORBE).- El Consejo Nacional de Deportes y Comité Olímpico de Chile por oficio Nº 269 del 10 de enero de 1962, declaró El Rodeo como “deporte nacional”, durante el gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez. Este deporte es considerado como el único auténticamente criollo, requiriendo de una gran comunicación entre el huaso y su caballo, que con el tiempo ha forjado una actividad que mezcla la faena agrícola con el deporte.

Cabe destacar que, en nuestra historia la “caballería huasa” ha sido decisiva. De hecho, el Cacique Lautaro está considerado como el primer huaso, al deshacer el mito que hombre y caballo eran un todo. Este conocimiento al ser compartido con su tribu, se convirtió en un arma de combate de inapreciable importancia para los araucanos.

Posteriormente, durante la época de la Independencia, Bernardo O’Higgins Riquelme fue conocido en su manco corralero adiestrado en su fundo las “Canteras”. En tanto, que el inmortal Santiago Buenas Avaria, conformó su batallón de lanza y machete con sus propios vaqueros y capataces andinos.

A su vez El Rodeo, a pesar de los obstáculos que tuvo que salvar para ser reconocido como deporte nacional, también
nació con la llegada de los españoles al territorio, siendo su principal impulsor el Gobernador García Hurtado de Mendoza, quien era un oficial de caballería altamente capacitado en adiestramiento y juegos de destreza, además de un gran admirador del arte ecuestre moro.

Se debe recordar que en la época en que gobernó, de 1557 a 1561, el ganado se encontraba disperso por los cerros, entonces para reunirlo, marcarlo y separarlo ordenó que se efectuaran rodeos que se realizaban en la Plaza de Armas durante los días 24 y 25 de Julio, fiesta del apóstol Santiago, patrono de la ciudad.

Al igual que en nuestros días, desde la época de Hurtado de Mendoza se premiaba a los jinetes más avezados en adiestramiento, lo que actualmente se llama “movimiento a la rienda”.

Pero recién a fines del siglo XVII, el rodeo comenzó a reglamentarse, creándose una pista rectangular de 75 metros de longitud para separar al ganado. En ese tiempo ya se establecieron normas que permitían apreciar la conducción del jinete y la destreza del caballo.

Posteriormente, en 1860 ese rectángulo se transformó en medialuna. Luego, en 1927, durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo se dictó la ley que legisla acerca de la reglamentación de las Corridas de Vacas. Esa ley evitó además que a través del mestizaje, desapareciera una raza caballar, orgullo de Chile.

De esta manera, en 1946 se fundó la Asociación de Criadores de Caballares, siendo su objetivo fundamental, reglamentar en forma clara y precisa la crianza del caballo de fina sangre chilena. La reglamentación del rodeo es severa, drástica, pero esencialmente democrática. Su norma más exigente es la que hace referencia a la mantención del caballo de fina sangre chilena. Lo es, porque esta raza es única en el mundo.

Cabe consignar que, cualquier mestizaje desvirtúa no sólo sus aptitudes de trabajo, sino también las deportivas. El caballo chileno es de una inteligencia especial y poseedor de una incomparable mansedumbre, siendo su atributo máximo, la resistencia para afrontar cualquier suerte de esfuerzos.

Esto último quedó demostrado durante la Guerra del Pacífico, desarrollada entre 1879 a 1883, cuando esta raza logró cruzar airosa el desierto de Atacama y empinarse posteriormente sobre las Altas Sierras del Perú.

Finalmente, en mayo de 1961 se fundó la Federación del Rodeo Chileno, cuyo objetivo es impulsar El Rodeo como un gran deporte nacional, el que actualmente se encuentra entre los tres primeros del país por el número de cultores y por el número de espectadores que concurren a presenciar sus torneos.

Huaso, Rodeo, chamanto, espuelas, cueca, son símbolos de chilenidad. Símbolos en imagen, música, literatura, arte, pintura y artesanía. Símbolos que jamás Chile debe perder.